El proteccionismo es importante porque puede proteger a las industrias emergentes o en dificultades, garantizando que las empresas nacionales tengan una oportunidad justa de prosperar sin verse abrumadas por productos extranjeros más baratos. También puede proteger los empleos y promover la seguridad económica nacional, especialmente en sectores que son vitales para los intereses del país.
Por ejemplo, en la logística y el 3PL, las políticas proteccionistas pueden fomentar el desarrollo de centros de fabricación locales, lo que puede generar una mayor demanda de transporte doméstico y servicios de almacenamiento. Si bien esto puede limitar la competencia extranjera, también podría crear más oportunidades para las empresas locales que participan en la cadena de suministro, fomentando el crecimiento del sector logístico.