La adquisición es vital para mantener la continuidad del negocio, ya que garantiza el acceso a suministros y servicios de alta calidad esenciales para la producción y las operaciones. Mediante prácticas de adquisición sólidas, las empresas pueden garantizar mejores precios, negociar condiciones favorables y crear asociaciones estratégicas que ayuden a gestionar los costos y mejorar la rentabilidad. Las adquisiciones también mejoran la agilidad, lo que permite a las empresas adaptarse a cadena de suministro cambios o interrupciones.
Por ejemplo, una empresa de fabricación que depende de las adquisiciones oportunas puede mantener cronogramas de producción estables y evitar las demoras causadas por la escasez de suministros. Al trabajar en estrecha colaboración con proveedores confiables y optimizar los procesos de compra, la empresa puede reducir los costos, mantener la calidad y fortalecer su posición en el mercado.