La entrega con derechos de aduana pagados (DDP) es importante porque ofrece una experiencia sin complicaciones a los compradores, lo que elimina la necesidad de gestionar cualquier tipo de derechos de aduana, impuestos u otros problemas logísticos. El vendedor asume todos los riesgos y responsabilidades hasta que se entregue la mercancía, lo que garantiza que el comprador pueda recibir sus productos sin costes ni retrasos inesperados.
Por ejemplo, una empresa de bebidas en EE. UU. la compra de productos de un proveedor en Europa bajo las condiciones de DDP recibiría la mercancía en la puerta de su casa con todos los costos, incluidos los derechos e impuestos, cubiertos por el proveedor. Esto permite al comprador centrarse en su negocio en lugar de gestionar la logística internacional.